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Innovación

febrero 27, 2025

 

Más allá de los juegos: cómo la realidad virtual está remodelando la salud mental, desde el tratamiento de las fobias hasta el alivio del estrés

A medida que la realidad virtual se vuelve más avanzada —y más asequible— ofreció un serial de avances, particularmente en el ámbito de la salud. 

Un hombre con anteojos de realidad virtual levanta la mano.

Especialista sénior,

Marketing Digital,

Mastercard

En Tecnología

In Tech es nuestra función habitual que destaca de lo que habla la gente en el mundo de la tecnología, desde criptomonedas y NFT hasta ciudades inteligentes y ciberseguridad. 

 

La realidad virtual recorrió un largo camino desde sus orígenes en los juegos de entretenimiento. Hoy en día, está transformando muchas industrias, desde la fabricación hasta la educación, el comercio minorista y, significativamente, la atención médica.

En medicina, la realidad aumentada y la realidad virtual se emplean para ayudar a los cirujanos con superposiciones en tiempo real durante los procedimientos médicos, lo que permite visualizar estructuras complejas con mayor precisión. En rehabilitación, la terapia de realidad virtual ayuda a los pacientes que sufrieron un ictus al mejorar el reaprendizaje motor mediante la repetición inmersiva y entornos interactivos.

Estos avances resaltan cómo la tecnología inmersiva está mejorando el tratamiento médico, y un área donde vio avances significativos es en la terapia de salud mental.

Entre sus muchas aplicaciones, la terapia de exposición a la realidad virtual (VRET) fue ganando terreno como una poderosa herramienta en el tratamiento de trastornos de ansiedad, trastorno de estrés postraumático y fobias. Iniciado por primera vez en la década de 1990, VRET aprovecha los entornos generados por computadora para proporcionar a los pacientes una exposición controlada a sus miedos. Esta tecnología permite a los terapeutas personalizar escenarios para las personas, ofreciendo un enfoque más seguro y gradual de la terapia de exposición en comparación con los métodos tradicionales en persona.

Tratamiento de problemas con soluciones virtuales

En 1995, la psicóloga Barbara Rothbaum fue pionera en el uso de la VRET para tratar la acrofobia (miedo a las alturas) en la Universidad de Emory. Empleando tecnología de realidad virtual rudimentaria, su equipo creó un entorno simulado de un rascacielos donde los pacientes podían afrontar de forma segura su miedo a las alturas en condiciones controladas. Pero a pesar de su potencial, la tecnología de la época hacía que el VRET fuera muy caro debido al hardware, los gráficos limitados y la falta de disponibilidad generalizada.

A medida que la tecnología mejoró a principios de la década de 2000, los investigadores ampliaron las aplicaciones de VRET más allá de las fobias. Uno de los usos más notables fue en el tratamiento del TEPT, particularmente para los veteranos. Los escenarios de combate simulados permitieron a los soldados procesar el trauma en un entorno controlado, guiados por terapeutas capacitados. Los estudios realizados por el Centro Nacional para el TEPT mostraron mejoras significativas en los resultados de los pacientes, lo que demuestra que la realidad virtual podría ser un complemento eficaz de la terapia tradicional, en lugar de un reemplazo.

De la reducción de la ansiedad al alivio del estrés en el lugar de trabajo

Hoy en día, gracias a los grandes avances tecnológicos y a que los dispositivos de realidad virtual se volvieron más asequibles, la terapia de realidad virtual trascendió los entornos clínicos para integrar en aplicaciones de bienestar convencionales. Las “salas de destrucción” virtuales —simulaciones donde los usuarios pueden destruir objetos en un entorno sin riesgos— ganaron popularidad como un uso alternativo para aliviar el estrés y como una forma de procesar la frustración e incluso la ira. Aunque hoy en día existen salas de destrozo reales, las versiones de realidad virtual ofrecen una alternativa más accesible y limpia para los usuarios que buscan liberar emociones reprimidas. Este cambio desde aplicaciones estrictamente clínicas hacia herramientas de salud mental accesibles para el consumidor demuestra no solo cuánto avanzó la tecnología, sino también cómo la VRET podría potencialmente llegar a un público más amplio en el futuro.

Complemento, no reemplazo

A pesar de los importantes avances en la terapia de exposición a la realidad virtual (VRET), los expertos coinciden en que no sustituye a la terapia de exposición en el mundo real, sino que debe considerar una herramienta complementaria. Si bien los entornos virtuales proporcionan un entorno seguro y controlado para la exposición, no pueden replicar completamente la respuesta sensorial, emocional y fisiológica que podría ocurrir en situaciones de la vida real.

Los profesionales de la salud mental enfatizan que VRET funciona mejor cuando se combina con terapia cognitivo-conductual y exposición en la vida real para reforzar el progreso construido en las sesiones virtuales. Esta integración garantiza que los pacientes transfieran sus habilidades de afrontamiento aprendidas a su vida cotidiana.

El futuro de la VRET

La realidad virtual (RV) y la terapia de realidad virtual con exposición a la radiación (VRET) experimentaron una transformación notable a lo largo de los años. La tecnología rudimentaria que impulsó los tratamientos para la acrofobia de los años 90 dio paso a juegos de video vertiginosamente realistas que colocan a los usuarios en tablones a 80 pisos de altura. Aunque aún están en desarrollo, su accesibilidad sigue creciendo y ofrece nuevas formas de abordar los problemas de salud mental. Con los últimos avances en retroalimentación háptica, terapia impulsada por IA y entornos de realidad virtual multisensoriales, el futuro de la VRET promete una integración aún mayor en el manejo del estrés cotidiano y el tratamiento psicológico.