Serrano reconoce que todavía tiene mucho que aprender, y gran parte de su educación empresarial se llevó a cabo en las trincheras. "Fue un desafío, pero al mismo tiempo es emocionante", dice. "Creemos que estamos aquí para hacer algo grandioso".
Conocí a Serrano en febrero pasado en Albuquerque en una mesa redonda dirigida por Mastercard para propietarios de pequeñas compañías, cámaras de comercio y funcionarios electos. Durante el año pasado, en un serial de foros en nueve comunidades rurales y exurbanas en ocho estados, hablamos con más de 100 emprendedores, escuchando de primera mano sobre el apoyo, las habilidades y las herramientas que necesitan para alcanzar sus metas.
La historia de cada propietario fue única. Algunos, como Serrano, iniciaron sus negocios para mejorar sus medios de vida; otros se hicieron cargo del negocio familiar o siguieron su pasión de toda la vida. Pero los hilos comunes se tejieron a través de todas nuestras discusiones. Desde las montañas Adirondack en el norte del estado de Nueva York hasta el alto desierto de Nevada, estos emprendedores se enfrentaron a desafíos similares, ya sea para adaptar al mundo luego de COVID u obtener capital difícil de conseguir, con tenacidad, optimismo y compromiso con sus comunidades.
Aquí hay una instantánea de lo que aprendimos: