17 de julio, 2025 | México | Por Mauricio Schwartzmann
• Se estima que el impacto de los ciberataques en México alcanza el 1% del PIB, según tendencias regionales.
América Latina es cada vez más digital: pequeñas y medianas compañías están migrando cada vez más al entorno en línea, mientras que un mayor número de personas se conectan a Internet. Este aceleramiento digital representa una gran oportunidad de crecimiento para el ecosistema digital, pero también trae consigo muchos riesgos. Si la seguridad no se integra desde el núcleo de cada producto y servicio, la confianza puede ver comprometida —y con ella, las oportunidades que esta transformación promete.
En el ámbito digital actual, es importante entender la dinámica particular de la ciberseguridad de la región, particularmente en mercados como México, donde las oportunidades de crecimiento y desarrollo son amplias, a pesar de los riesgos que también son significativos.
De acuerdo con el reciente reporte "LATAM Financial Sector Threat Landscape 2025" desarrollado por Digi Americas Alliance en colaboración con la Escuela de Ingeniería Pratt de la Universidad de Duke y Recorded Future, a nivel global, América Latina se ubica entre las cinco regiones con más ciberamenazas en 2024. Tan solo México concentró el 13% de los incidentes de la región, con un impacto económico estimado en 15 mil millones de dólares, alrededor del 1% del PIB nacional.
El sector financiero, uno de los más avanzados en materia de digitalización, fue blanco de un tercio de estos ataques. A medida que los pagos digitales se vuelven más comunes, crecen las expectativas de los consumidores en cuanto a la confianza, seguridad y confiabilidad del sistema, lo que representa tanto una responsabilidad como una oportunidad estratégica para los actores clave del ecosistema.
Ante la creciente sofisticación y complejidad de las amenazas cibernéticas, es urgente contar con una infraestructura digital resiliente. En Mastercard, vemos esto como un llamado a la acción. Nuestro enfoque en ciberseguridad se basa en la evaluación proactiva de riesgos y en el uso responsable de tecnologías como inteligencia artificial, la verificación de identidad, la detección de fraudes en tiempo real y herramientas de autenticación avanzada. Hoy, gracias a la colaboración con Recorded Future, podemos combinar la inteligencia global de las amenazas con soluciones avanzadas de gestión de riesgos para proteger los ecosistemas a gran escala.
Desde 2018, Mastercard invirtió más de 10.7 mil millones de dólares a nivel global en innovación en ciberseguridad. Tecnologías como Safety Net, que contribuyó en la prevención de pérdidas por casi 50 mil millones de dólares en potenciales fraudes durante los últimos tres años, forman parte de un compromiso permanente con la protección del sistema financiero. Para ampliar este impacto, también apoyamos a organizaciones poniendo a su disposición herramientas y conocimiento para fortalecer sus defensas. Al hacer que la ciberseguridad sea accesible y alcanzable, ayudamos a las compañías a proteger sus operaciones y sus clientes y con esto, garantizar un crecimiento a largo plazo.
Aunque nuestra región avanza rápidamente en el ámbito digital, la realidad es que nuestra ciberseguridad no siempre está al mismo nivel. Para cerrar esta brecha, es fundamental la colaboración entre los sectores público, privado y académico. Proteger el ecosistema financiero va más allá de cumplir con las regulaciones; es una cuestión de mantener la confianza, fomentar la inclusión económica y cerciorar un crecimiento sostenido a largo plazo.
Desde hace más de 50 años, Mastercard invirtió en México: apoyando el talento local, fortaleciendo la infraestructura digital y lanzando programas que contribuyen a la resiliencia económica. Estas inversiones a largo plazo reflejan nuestra misión global: conectar e impulsar una economía digital inclusiva para todas las personas.
Para que América Latina pueda consolidar una transformación digital que impulse el progreso equitativo, es fundamental que la seguridad sea un pilar central para evitar que este avance digital se convierta en una fuente creciente de vulnerabilidad. Cerciorar este futuro digital requiere colaboración, innovación y acción sostenida.