Estas últimas evolucionarán de tal forma que contendrán todo tipo de documentos y datos útiles: certificados y recetas médicas, licencia de conducir, tarjetas de acceso a la oficina y contraseñas para un sinnúmero de servicios que ocupamos a diario. Un único centro de control que nos permitirá autentificarnos en múltiples situaciones, física o digitalmente.
Se trata de buenas noticias para consumidores, comercios y empresas. Estos cambios mejorarán las experiencias de pago, los procesos de gestión de ventas y abrirán la puerta a mayores desafíos. Entre ellos, uno que hoy está cobrando relevancia por su capacidad transformadora e integradora en la sociedad, es la generación de productos y servicios financieros inclusivos, que den cabida a personas que en este minuto no tienen acceso a la oferta de la banca tradicional.
Gracias a los progresos que hemos logrado en medios de pago digitales, cada vez más personas pueden acceder a productos y servicios para los cuales el efectivo es poco práctico o directamente inutilizable, como servicios online y juegos en línea, compras internacionales, bienes digitales o criptomonedas, por mencionar solo algunos ejemplos. Los avances en este ámbito tienen alcances inmediatos para las pequeñas y medianas empresas, facilitándoles una herramienta de trabajo que está transformando el día a día de sus negocios. Esto abarca también las posibilidades de acceso a créditos durante escenarios económicos de contracción, como el que experimentamos hoy.
Como bien se destaca en el “El futuro de los pagos”, a raíz de las nuevas tecnologías surgirán nuevos mercados y servicios para entregar crédito a las comunidades que hoy no tienen acceso a la banca, mejorando así los índices de inclusión a nivel mundial. Las soluciones inclusivas del futuro incluirán micro préstamos mejorados, alternativas de “compra ahora y paga más tarde” para pymes, y modelos de calificación crediticia basados en Inteligencia Artificial y datos alternativos, no solo los financieros. El crédito inclusivo será más recurrente a medida que los proveedores de tecnología colaboremos entre nosotros y desarrollemos tecnologías más amigables, funcionales y, sobre todo, más seguras para nuestros clientes, aspecto que está entre las preocupaciones centrales de las personas con y sin acceso a la banca.
Todo lo anterior se enlaza con otro componente que determinará el futuro de los pagos: la sostenibilidad. Los consumidores premiarán a las compañías que no solo entreguen soluciones innovadoras a sus problemas, sino que también estén alineadas con sus principios éticos, sociales y medioambientales. Esta mayor consciencia acelerará aún más los flujos de pago con soluciones sin contacto y sin fricción, contribuyendo de paso a mejorar la calidad de vida de los usuarios y ayudándolos a reducir su impacto en el medio ambiente.
El futuro de los pagos será inteligente, inclusivo y sostenible. Y en Mastercard, como compañía tecnológica que busca fortalecer el ecosistema de pago en beneficio de las personas, seguiremos trabajando para ofrecer soluciones en esa dirección, respondiendo a las cada vez más complejas y desafiantes necesidades de estos consumidores del futuro.