Saltar al contenido principal

Innovación

Julio de 2020

El futuro será digital y sin contacto.

Federico Martínez

Gerente de país,

Mastercard Colombia 

Antes de la emergencia sanitaria, 28,9 millones de colombianos contaban con al menos un producto financiero según Asobancaria, lo que representaba un índice de bancarización del 83,3%, y que podría según los expertos, aumentar en el primer semestre de 2020 a 30,4 millones lo que reflejaría un crecimiento de 3,7 puntos porcentuales en tan solo seis meses. Este importante aceleramiento de la inclusión financiera está ligada por las necesidades de adaptación que este momento histórico nos exige y se apalanca, como gran protagonista, en la banca digital y los pagos sin contacto.

Este proceso de digitalización hace parte de las innovaciones propias de los sistemas financieros desde la masificación de los computadores y los dispositivos inteligentes. En la coyuntura actual estamos convencidos de que la digitalización es sin duda una de las grandes estrategias para la recuperación económica pues soporta de manera ágil, eficaz y segura los procesos financieros y los mecanismos de pagos.

En este sentido, en Mastercard consideramos que son tres los instrumentos claves en la digitalización de los pagos y que sabemos se pueden ir implementando en el corto plazo: las tarjetas de débito para pagos online, las billeteras digitales y las tarjetas Sin Contacto.

Siendo uno de los más recientes adelantos en cuanto a la conexión de las tarjetas físicas con el e-commerce, las tarjetas de débito con función digital se vinieron implementando de manera sostenida y, en nuestro caso, llegaron a Colombia bajo el nombre de “Débito Mastercard”.  Con la masificación de las ventas online y los pagos digitales de cualquier tipo, los consumidores empezaron a exigir que no solo las tarjetas de crédito estuvieran habilitadas para transaccionar en el mundo del comercio electrónico, el usuario también quiere tener la opción de debitar sus compras directamente de su cuenta de ahorros. Las primeras soluciones a este requerimiento vinieron de innovaciones como PSE, pero la necesidad de simplificar los procesos llevó a que ahora se ofrezcan tarjetas de débito con códigos de seguridad que puedan ser usadas desde compras de bienes y servicios en páginas de Internet hasta en las aplicaciones de la economía gig, como aquellas de transporte y comercio colaborativo.

Lo anterior es un paso importante en dos sentidos. Las tarjetas de débito con funciones de pago digital permiten al consumidor acceder a todo el comercio online desde sus propios fondos, aumentando su margen de maniobrabilidad y la libertad de elección de sus canales de preferencia. Así mismo, permite generar datos de consumo que consideramos fundamentales para diversificar las fuentes de información de los perfiles crediticios.

Por otro lado, y en la misma línea de la banca electrónica, se encuentran las billeteras digitales que poco a poco ganaron espacio en el ecosistema de pagos colombianos. Normalmente en forma de aplicaciones, estas billeteras resguardan la información de las tarjetas de débito o crédito del consumidor habilitando su libre uso a través de su teléfono móvil bajo autenticación fácil o biométrica. Así mismo, estas billeteras pueden ser usadas para pagos online reduciendo la manipulación constante de las tarjetas y canalizando en un solo lugar las diferentes alternativas de pago del usuario.

El éxito de este tipo de billeteras tiene reconocimiento a nivel nacional e internacional. Aplicaciones como Movii permitieron la bancarización de una gran parte de la población que no pudo acceder a los canales tradicionales por situaciones como las distancias geográficas. Es por ello que la inclusión financiera es otro de los propósitos implícitos en cualquier innovación que pretenda aumentar la conectividad mientras simplifica los procesos financieros.

Por último, desde hace 15 años Mastercard viene implementando la tecnología “Sin Contacto” que es una función adicional para las tarjetas de débito y crédito, donde el pago se hace de manera rápida debido a que solo requiere acercarlo a los datafonos para realizar la transacción y, en montos bajos, sin requerir la clave personal. Esta tecnología, inicialmente pensada como una forma de incrementar la eficiencia en las transacciones, es hoy tal vez el mecanismo más sobresaliente para el comercio físico en medio de la reactivación económica y la contención del virus. Ello toma sentido a la luz de los datos recogidos en nuestro último reporte, donde encontramos que el 69% de los colombianos reconocen la complejidad higiénica del efectivo, lo que llevó a que el 78% de los connacionales recurran a esta nueva forma de pago.

En conjunto, estos tres avances del ecosistema de pagos son una buena noticia para el comercio y el consumidor en épocas donde la reactivación económica tiene una imperante necesidad de adaptar a los desafíos de salud pública y de reducción en la circulación física del consumo. Estos procesos se vieron acelerados por la coyuntura histórica que estamos enfrentando, pero sin duda tenemos las herramientas para adaptarnos a las nuevas realidades desde la banca y los pagos digitales; Los retos que desde Mastercard están enfocados en el bienestar de los consumidores.

Roberto Vila

Comunicaciones de Producto, Marca y Experiencia, América Latina y el Caribe
Roberto.Vila@mastercard.com
+1 (305) 536-9497